• El ahorro permite construir metas y prepararse para el futuro, mientras que una tarjeta de crédito bien utilizada puede ayudar a administrar gastos, aprovechar beneficios y optimizar el presupuesto.

San José, 21 de octubre de 2026. Cuando se habla de ahorro, muchas personas suelen asociarlo únicamente con guardar dinero. Sin embargo, la educación financiera va más allá: también implica utilizar de forma inteligente las herramientas financieras disponibles para administrar mejor los recursos y acercarse a las metas personales y familiares.

En este sentido, el ahorro y la tarjeta de crédito no son conceptos opuestos. Por el contrario, cuando se utilizan de manera planificada y responsable, pueden complementarse para fortalecer la salud financiera, aprovechar oportunidades y generar mayor tranquilidad ante los retos del día a día.

En el marco del Mes del Ahorro, Claudia Salas, directora de Emisión Comercial del Banco Nacional (BN), invita a las personas a incorporar tanto el hábito de ahorrar como el uso responsable del crédito dentro de su estrategia financiera. Por eso, comparte cinco recomendaciones para convertir estos instrumentos en aliados del bienestar financiero.

1. Utilice la tarjeta para compras que forman parte de su presupuesto: gastos habituales como alimentación, combustible, servicios o compras recurrentes pueden realizarse con la tarjeta de crédito para acceder a beneficios adicionales.

2. Mantenga el ahorro como una prioridad: así como planifica sus gastos mensuales, procure destinar una parte de sus ingresos al ahorro. Este hábito le ayudará a construir metas, atender imprevistos y fortalecer su estabilidad financiera.

3. Aproveche los beneficios que ofrece su tarjeta de crédito: programas de acumulación de puntos, devolución de efectivo, promociones y descuentos pueden generar valor adicional cuando se utilizan en compras que ya forman parte de su presupuesto y de acuerdo con sus posibilidades de pago. Por ejemplo, existen opciones como la tarjeta de crédito Día a Día del BN, que recompensa gastos cotidianos en categorías como supermercados, salud y combustible, permitiendo obtener beneficios adicionales sin necesidad de modificar sus hábitos de consumo. 

4. Lleve un control constante de sus finanzas: revisar periódicamente los movimientos de la tarjeta de crédito, las fechas de pago y el comportamiento de sus ahorros le permitirá tomar decisiones informadas y mantener el equilibrio entre consumo, ahorro y cumplimiento de sus compromisos financieros.

5. Haga que el ahorro y el crédito trabajen para sus metas: ya sea para un viaje, estudios, mejoras en el hogar o cualquier proyecto personal, combinar un plan de ahorro con el uso responsable del crédito puede brindarle mayor flexibilidad financiera y ayudarle a avanzar de manera ordenada hacia sus objetivos.

La educación financiera no consiste en elegir entre ahorrar o utilizar una tarjeta de crédito. Se trata de aprender a integrar ambas herramientas de manera inteligente para que trabajen a favor de nuestros objetivos. Cuando el ahorro, la planificación y el uso responsable del crédito se complementan, es posible aprovechar mejor las oportunidades, administrar los recursos con mayor eficiencia y avanzar con confianza hacia las metas que queremos alcanzar.

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Por Mi Prensa

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